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viernes, 12 de enero de 2018

Siete Picos invernal, desde Puerto Navacerrada

Ruta circular e invernal desde el Puerto de Navacerrada con Raquetas, crampones y piolet. Gran cantidad de nieve que complica la orientación en algunos tamos. 

La ida por la cresta sin subir a los picos porque están helados. Al llegar al primer pico o Majalasna, subimos por la senda de los Alevines hasta collado Ventoso y, desde ahí, por el camino Schmid hasta el Puerto de Navacerrada. 

La senda de los Alevines no es aconsejable con tanta cantidad de nieve, resultando muy difícil.



IBP Index
Modalidad
HKG
Distancia total
11.34 Km
Tiempo total
7:10:16 h
Velocidad media total
1.58 Km/h
Quien ha hecho la ruta
Yo con compañía
Desnivel acumulado
449 m
Tiempo en movimiento
4:34:32 h
Velocidad media en movimiento
2.48 Km/h
IBP
69
Ratio de subida
8.2 %
Tiempo parado
2:35:44 h
Velocidad máxima
8.16 Km/h
Comentarios: Ruta invernal con mucha nieve en polvo. Raquetas, crampones y piolet. La Senda de los Alevines, entre el pico Majalasna y collado Ventoso, muy difícil por la nieve.

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miércoles, 27 de agosto de 2008

Circular Siete Picos (2.138 m), Navacerrada


En agosto, decidí ir a dar una vuelta por los Siete Picos en Navacerrada. Como me había comprado el gps, ya creía que era Indiana Jones, versión prejubilado. Larga caminata de casi 7 horas con muy poco descanso. ¡Me cagon-la!.


La ida por la cresta vaya que vaya, un poco de gps, un poco de hitos y de sentido común, y tira que tira, sin problemas. Sin embargo, la vuelta por abajo un poco de aquellas maneras, mucho más calor porque era mediodía, unos truenos de tormenta eléctrica que cada vez que oía uno parecía que entraba el turbo en mis pies, y del sendero ni te cuento. ¡Qué inexperto!

Al principio deseché las indicaciones del gps porque no veía el sendero, así que tiré por la Carretera de la República hasta llegar al desvío del camino de la pata la cabra. De aquí, hasta que llegué lo pasé un poco regular, pues entre que me quedé sin agua, los truenos y los pinchazos de las abulagas, el camino parecía no tener fin. Bueno, viví para contarlo. Exhausto llegué hasta el restaurante de Navacerrada y pude, al fin, beber algo para reponerme. Primera lección, que no falte nunca agua.